La última entrevista de Othón Salazar.

OTHÓN SALAZAR: MAGISTERIO Y LUCHA SOCIAL

Escrito por ROLANDO CORDERA  

Domingo, 14 de Septiembre de 2008 00:00

Alcozauca en la memoria

R. C. Maestro de toda la vida, pero también un luchador de su pueblo y de su región guerrerense.¿Cuál es el recuerdo de Othón Salazar de Alcozauca, de aquellos tiempos que desembocan en sus primeras incursiones como maestro en las normales rurales?

 O.S. Lo que recuerdo se relaciona con los años 1937, 1938, más o menos, tiempos del general Cárdenas. Alcozauca entonces mostraba una riqueza vegetal impresionante, su río era extraordinariamente hermoso y sus paseos naturales eran, por supuesto, de una belleza también impresionante.

Pero lo que recuerdo mucho de mi niñez es mi condición de leñero; yo tenía, casi como requisito para asistir a la escuela primaria, poner un tercio de leña diariamente, lo que me permitió conocer cerros, montes, caminos, y lo recuerdo mucho -digo- porque lo relaciono considerablemente con mi amor por el estudio.

R. C. Othón Salazar, vives todavía unos años la educación socialista en tiempos del general Cárdenas, ¿qué influencia tuvo en ti esa manera de buscar un tipo de educación realmente distinto al que se conocía?

O:S En primer lugar quiero decir que las condiciones económico sociales de mi niñez y las de mi generación eran extraordinariamente pobres, pero la escuela nos explicaban, (tiempos de la educación socialista), las causas, las razones de nuestra pobreza, de la desigualdad en que vivían nuestras familias, todo eso; pero, por otra parte, la escuela socialista creó en mi los gérmenes de la formación revolucionaria, aprendí “La internacional”, aprendí la palabra “comunista”, la palabra “socialista”, supe lo que era una “célula”; Francisco Salazar, tío mío, era secretario general de la célula comunista de ese entonces y, los sábados rojos, eran para nosotros una enseñanza extraordinaria porque se vinculaba la escuela con los intereses de la comunidad.

 LA NORMAL RURAL DE OAXTEPEC

R.C ¿Ya como normalista, antes de llegar a México, participas en toda esta gesta alfabetizadora, que luego se resaltó mucho como algo muy importante de aquellos años?

O:S Por cierto que no, Rolando, llegué a la Normal de Oaxtepec, por decirlo así, milagrosamente, no tenía salida. En aquellos tiempos, cualquier joven de Alcozauca que intentara estudiar encontraba obstáculos casi insalvables; pero yo tuve la suerte de que un padrino mío, Celestino Herrera, que llevaba a sus hijos a trabajar a Cuautla, me acompañara y que un tío mío, trabajador en Educación Pública, Celestino Salazar, me consiguiera una beca para la Normal Rural de Oaxtepec, Morelos.

R.C. ¿Estudiar para maestro era una opción para Othón Salazar o era una salida?

Vocación religiosa

O:S: Era lo único. Pero quiero decir, con gran satisfacción, que la vocación primera que yo sentí, altamente desarrollada, fue la del sacerdocio, estimulado porque el rector del Seminario de Chilapa, el doctor Leopoldo Díaz Escudero, era de Alcozauca, y en una de sus visitas le dediqué una recitación que me mereció una alta opinión suya y me ofreció  todas las facilidades para ingresar al Seminario.

R.C. ¿Y esta primera vocación no produjo luego una crisis cuando Othón Salazar se recibe, primero de maestro normalista en la Nacional de Maestros y luego de maestro de civismo en la Normal Superior de México, y después se vuelve militante comunista? ¿Hay un choque de vocación?

O.S. No, por cierto, no fue así, yo mismo no me lo explico, pero en mi niñez luchaban dos tendencias ideológicas, la que me inculcaba la Iglesia y la que me inculcaba la escuela socialista; recuerdo un detalle, a propósito de tu pregunta Rolando: cuando salí de Alcozauca por primera vez, era completamente difícil que me olvidara de rezar por las noches y así lo hacía; pero cuando terminé el primer año de la Normal, en un ambiente de una juventud muy cargada a la izquierda, regresé de vacaciones y buscaba con quién pelear defendiendo el socialismo y luchando en contra de las tendencias reaccionarias de mi tiempo.

R.C. ¿Lo reaccionario se asimilaba a lo religioso, a lo católico…

O.S. Sí.

R.C. … o se podía establecer una separación?

O:S: No, yo lo relacionaba con el cura, con su dominio.

R.C. ¿Y cómo reaccionaba el cura de Alcozauca?

O:S: Mal. Yo tuve manifestaciones de desprecio directo, porque llegué a pronunciar discursos inmediatamente después del primer año de Normal y ya lograba dejar clara mi posición contraria a la Iglesia.

 LA ESCUELA NACIONAL DE MAESTROS

R.C. En 1944, llega Othón Salazar a la ciudad de México; en 1945 entra al Partido Comunista; en 1954 encabeza la huelga de normalistas, ¿qué era ese México? Venías de Alcozauca, pasando por Oaxtepec y Ayotzinapa, pero la de México era una ciudad que estaba comenzando a vibrar, viviendo también ella el fin de la segunda guerra mundial, ¿qué ciudad recuerda Othón Salazar?

O:S Puedo decirte que conocí muy poco la ciudad porque mi vida se desenvolvía en el internado de la Escuela Nacional de Maestros, Santa Catarina Azcapotzalco, y era muy difícil que me asomara a la ciudad; pero de todas maneras sí conocía algunas calles del centro histórico y la impresión que me dejó esa ciudad era que había un ambiente de una gran confianza pública, uno se podía mover a donde fuera; en los periódicos, aunque leía poco, no se encontraban -vamos a decir- las manifestaciones, los hechos de violencia que se conocen ahora, de ninguna manera.

R.C. ¿Cómo se vivía en el internado ese México que estaba pasando del cardenismo por el ávilacamachismo hacia el alemanismo?, ¿tenían registro de estos cambios o el internado los aislaba?

O:S: Recuerdo, en primer lugar, el cambio que encontré de las normales rurales al ambiente estudiantil de la Nacional de Maestros, había diferencias desde el punto de vista de la actitud revolucionaria del estudiantado, de su formación ideológica, de su capacidad para ligarse con los problemas de la comunidad, en fin, la Nacional era otra cosa, un poco diferente; además un tío mío, Juan B. Salazar, uno de los grandes talentos que ha dado Alcozauca, dirigía la Nacional de Maestros. Creo que nosotros no sentíamos gran cosa ante los cambios que se estaban produciendo en el sentido de tu pregunta Rolando, pero sí nos dábamos cuenta de que también en las normales se sentía el giro a la derecha; en unos cuantos días la escuela fue militarizada y a mi me tocó saber por un orador, que luego fue mi maestro, por decirlo así, que un militar llegó a apuntarle con su pistola a un muchacho por un discurso que pronunciaba en favor de la reorganización de la sociedad de alumnos de la Nacional de Maestros, de modo que comenzábamos a sentir el cambio hacia la derecha con Manuel Avila Camacho.

 LAS PRIMERAS HUELGAS

R.C. Entre 1954 y 1956 Othón Salazar se la pasa de huelga en huelga -digámoslo así-: la de los normalistas y luego la de la sección IX del SNTE, la que hace a Othón Salazar el dirigente magisterial por excelencia en esos años. Eran huelgas de reivindicación, la del 54 era para demandar plazas de base, y la del 56 por demandas salariales, ¿jugaba algo la educación en el movimiento de los maestros?

O.S. Sí. En la Escuela Normal Superior me tocó dirigir la primera huelga, yo traía la formación socialista porque militaba en la juventud comunista de México, de manera que eso me permitía una cierta visión de la lucha con sentido de clase, aunque fuera una huelga estudiantil, por cierto, huelga triunfante. El maestro Modesto Sánchez Vázquez había inculcado en muchos de nosotros varias cuestiones trascendentes, por ejemplo, la necesidad de la formación de un nuevo tipo de maestro para México y el amor a la causa de los indígenas, porque él, igual que yo, era indígena náhuatl.

La lucha del 56 tenía sobre todo sentido gremial, pero en muchos de nosotros, en entrevistas que nos hicieron los periodistas, comenzábamos a lanzar ataques directos al gobierno de la República, responsabilizándolo por la desgracia en que vivían los maestros y por las condiciones terribles en que los niños se encontraban, más o menos por ahí nos orientábamos.

LAS GRANDES MOVILIZACIONES SINDICALES

R.C. Los años 50, la segunda mitad sobre todo, no sólo son de efervescencia magisterial sino de grandes movilizaciones de trabajadores; lo que uno recuerda es a Othón Salazar y sus maestros; pero también están Demetrio Vallejo y los ferrocarrileros, los petroleros, los electricistas, los telegrafistas, una oleada de movilizaciones, de sindicalismo activo, de lucha social, Vallejo, Carlos Sánchez Cárdenas, Lombardo, José Revueltas, ¿qué le dicen hoy a Othón Salazar?

O.S. En mí el contacto con los que acabas de mencionar cuentan como datos de alto contenido histórico, menos con el licenciado Lombardo Toledano, con quien nunca quise hablar, aun teniendo invitaciones de por medio, porque lo consideraba un colaboracionista de Miguel Alemán, Presidente entreguista de los altos intereses del país.

R.C. ¿Esa era la versión comunista -digámoslo así- frente a Lombardo Toledano?, ¿mantendrías esa reacción comunista o no?

O.S. No, ahora por supuesto que no; pero en ese entonces sí. Yo traté con José Revueltas, con Armando Rodríguez, un periodista que tuvo contacto directo con la triunfante revolución cubana, con Blanco Moheno, con quien tuvimos un disgusto muy fuerte, pero traté con todos ellos.

Pero me quiero referir a algo que mencionabas Rolando, al sentido de clase que comenzaba a aflorar -por decirlo así- en esa etapa de grandes movimientos sindicales con orientación revolucionaria; los maestros no estábamos limitados por una visión gremialista, de aumento salarial, yo llegué a decir, recuerdo bien, que los trabajadores mexicanos -tenía en cuenta a todo el movimiento-, ya no saldríamos solos a la trinchera, iríamos acompañados, y si en ese momento no podíamos cambiar la correlación de fuerzas que el país necesitaba, de todas maneras nos haríamos fuertes en la trinchera del sindicalismo revolucionario que el país necesitaba.

LA REPRESIÓN

R.C. Pero hubo cárcel para Othón y luego para Vallejo, Campa y compañeros, ¿qué pasó con ese sindicalismo?, ¿la cárcel realmente bloqueó, rompió, interrumpió ese proceso?

O.S. Sí, por supuesto; los gobiernos de Ruiz Cortines y luego el de López Mateos, lanzaron tanques blindados al magisterio para enfrentar manifestaciones que no tenían ninguna posibilidad de resistencia en ese plano de relación, y esas formas de represión mellaron considerablemente el filo -diríamos- del movimiento sindical revolucionario y tuvieron una influencia muy negativa; nuestra detención también afectó, aunque en términos relativos, porque el Distrito Federal nunca vio paralizadas escuelas y jardines de niños como cuando nosotros caímos presos, lo que quiere decir que la gente, ante la prisión y la sangre que corrió el 6 de septiembre no se intimidó, pero sí fue viendo poco a poco que los obstáculos eran mayores que los que su fuerza podía vencer.

R.C. El gobierno de Ruiz Cortines encarcela al maestro Othón Salazar y el de López Mateos, prácticamente en sus inicios, lo libera; a partir de esa experiencia traumática -digámoslo así- ¿cuál sería la reflexión de Othón Salazar en sus relaciones con el poder político?, no parece un solo gobierno porque hay un encarcelamiento y una liberación. ¿Cuál es la consideración?

0.S Sí, sí. Ahora las cosas han cambiado; durante mucho tiempo mantuve, y creo que fue saludable, una actitud radical, resuelta a morir en las filas del movimiento que estaba en marcha, actitud que era entendible porque del gobierno no recibíamos más que cárcel, ceses, asesinatos; nuestra reacción, por supuesto, era natural, estar en contra del gobierno de la cabeza a los pies -por decirlo así-.

Después comenzaron a cambiar ciertas cosas; por ejemplo, el presidente José López Portillo me recibió como no me había recibido nadie antes, sólo el general Cárdenas, cuando ya estaba fuera de la Presidencia. El general Cárdenas siempre tuvo un gran reconocimiento a la lucha que encabezábamos nosotros.

R.C. ¿Esa recepción de López Portillo es una introducción o un prolegómeno a la reforma política -dirías tú?

O.S. No, simplemente diría que se trató de un cambio en las relaciones entre los que hemos querido romper el sindicalismo corporativo y los que lo han prohijado, los que lo alientan y utilizan.

R.C.¿Cuál sería hoy la perspectiva de Othón Salazar frente al sindicalismo que evidentemente muere, frente a otros proyectos que están en curso, como la Unión Nacional de Trabajadores? ¿Esta fe, perdóname si la llamo mal, en el sindicato, en el sindicalismo, puede mantenerse hoy, rumbo al fin de siglo y al próximo?

O.S Sí. Nosotros no dejamos de valorar todo esfuerzo que se haga en el campo de los trabajadores para romper las relaciones de sometimiento que tiene el movimiento obrero y sindical, pero nos preocupa que la UNT pudiera resultar ser sólo una gata revolcada; los pasos que da Hernández Juárez dan pie a suspicacias muy fuertes en muchos de nosotros.

Entonces, aunque no tengamos fuerzas para contrarrestar el curso de las cosas, queremos formar una corriente sindical clasista que levante con todas sus fuerzas, aunque no sea más que en el nivel de opinión, las posiciones de clase que correspondan al movimiento sindical y obrero del país, vistos los intereses de los trabajadores y también los de la nación.

R.C. Othón Salazar ha estado prácticamente toda su vida en la izquierda; pero la izquierda ha cambiado -digamos-, de la comunista de los años 40, donde está un tiempo y la deja, a la que estuvo más ligada al movimiento social de los años 50 y luego la influida por la revolución cubana y por el 68, quizá son muchas izquierdas.

Pero tu afirmación clasista, me lleva a una pregunta, ¿la izquierda no debería cambiar conforme a los tiempos, a los cambios mismos del país, o tiene que mantener posiciones que tú has definido como clasistas, que quizá los promotores de la UNT calificarían de otra manera?

LA IZQUIERDA SE HA DESATENDIDO

O.S. Mi opinión, Rolando, es que si el país no ha logrado los cambios que necesita es porque la izquierda mexicana se ha desatendido; a la izquierda mexicana le ha faltado sobre todo luego del derrumbe de la Unión Soviética y de los países del Este, capacidad de resistencia.

R.C. Pero la izquierda mexicana, incluso en la persona de Othón Salazar, ha tenido como nunca una participación política abierta y destacada; Othón Salazar ha sido en dos ocasiones diputado, y alcalde de su pueblo natal; hoy hay una cantidad enorme de diputados ubicados en el partido de la izquierda ¿cómo hacer compatible esta realidad de hombres y mujeres con presencia pública y el juicio casi sumarísimo que haces?

O.S. El país gana con avances democráticos, tenemos senadores, diputados, regidores y demás, pero esas victorias tienen valor relativo; los avances democráticos se producen a ratos espectacularmente, pongamos por caso la victoria en el Distrito Federal, entonces ¿por qué nuestro pueblo cada día se hunde más en la degradación moral, económica y política?

Creo que en México estamos desarrollando una lucha entre fuerzas de diferente signo, pero la libramos en la superficie, no hemos sido capaces, por lo menos en el nivel de la propaganda, de decirle a nuestro pueblo dónde están las causas que determinen las desdichas de este país.

Estoy convencido de que la izquierda mexicana no ha asumido su papel histórico, con triunfos electorales o sin ellos, de preparar los estados de consciencia que requiere todo cambio revolucionario.

R.C. Guerrero es un estado conflictivo, convulso, para muchos hasta peligroso y, desde luego, muy variado, como tú nos sugeriste al principio, ecológica, geográficamente. Sin embargo, destaca la violencia, ¿cómo evaluar hoy desde la plataforma que nos dan la apertura política, la reforma electoral, la existencia de un partido de izquierda muy grande, la violencia política de los años 70, la guerrilla, por cierto también protagonizada por maestros?, ¿cómo ubicar el fenómeno, cómo presentárselo a la gente que ni siquiera lo vivió, nuestro auditorio joven? ¿Qué dirías tú de esos momentos, de esa experiencia?

GENARO Y LUCIO

O.S. Diría, en primer lugar, que para la responsabilidad de mi persona en el campo de la militancia revolucionaria, cuenta mucho haber compartido la lucha con Lucio Cabañas y con Genaro Vázquez; a mi no se me olvida ese dato, pesa mucho en mi consciencia y en mi actitud ante la lucha. Pero hay una cosa, Rolando, nuestro pueblo sigue mostrando un estado de atraso político muy grande; en este momento hay perredistas que ni siquiera han oído hablar de los documentos básicos del partido; la politiquería va cavando cada día más profundamente en nuestras filas; en lugar de que, por lo menos desde el punto de vista de la consciencia democrática, nosotros pudiéramos ser dignos soldados de esta causa, hay codazos por los cargos, por el poder de los billetes, por las influencias, es decir, el abandono de las banderas que ha levantado el partido.

En Guerrero la violencia ha estado, está y va a seguir estando, Rolando, debida a los cuadros de injusticia social que son impresionantes, dramáticos.

R.C. ¿Pero esos cuadros justificaron y justificarían la opción por la vía violenta?

O.S. Sí. Yo estoy en contra de la vía armada, pero resulta que en Guerrero, como en otras partes, la gente tiene su propia concepción de las formas de lucha y a mi me parece que todo hombre y toda mujer que toma las armas para defender los intereses de los que sufren, merecen respeto. Yo tengo un gran respeto por el EPR, como lo tuve por Lucio y por Genaro.

Pero quiero decirte, Rolando, que yo estoy formado en la militancia de izquierda socialista y todo lo que ha pasado no afecta la firmeza con que esas convicciones guían mi conducta. Pero ha llegado la hora, según nosotros, de que nuestro pueblo recupere a sus hijos que son capaces de dar la vida limpiamente por la defensa de sus intereses.

R.C. De la lucha social, gremial, a la política en condiciones difíciles y luego a la lucha político-electoral, a la presencia representativa; son casi 20 años de Othón Salazar en el municipio de Alcozauca, Guerrero, como promotor de la lucha electoral, como alcalde, tiempo suficiente como para arriesgar una evaluación, ¿qué ha significado gobernar, desde la izquierda, un municipio indígena caracterizado como de extrema pobreza, en un estado irregular, anormal, marcado por la violencia?, ¿cuál es tu evaluación?

ALCOZAUCA

O.S. Alcozauca ha cambiado considerablemente, pero esos cambios han sido contradictorios; han habido impresionantes avances materiales, en la fisonomía del municipio, se ha dado una lucha no exitosa pero sí importante en favor de que la pobre gente coma, vista, se eduque, se cure; pero el grano de oro -por decirlo así- se ha detenido, los niveles de consciencia revolucionaria de ahora no son los que debieran corresponder a 19 años de gobierno municipal democrático. Está muy mal que lo diga, pero la única experiencia que se hizo para que la democracia cobrara su sentido en el movimiento político municipal fue cuando estuve yo, porque se creó la Junta Popular Municipal, que incorporaba a muchos de los líderes naturales, se discutían muchos problemas, y uno que me parecía de capital importancia, el presupuesto del municipio, 108 millones al año, dinero que no determinaba su aplicación el Ayuntamiento sino la Junta Popular Municipal.

R.C Y sin embargo, Othón, hoy gobierna Alcozauca un mixteco, me lo comentabas mientras preparábamos esta conversación, eso debe querer decir algo, probablemente esa junta tenga ahora otra expresión, ya que es otra forma de gobierno, ¿o no dirías tu eso?

O.S. Lamentablemente no, Rolando, la ganancia política de ahora, reivindicativa desde el punto de vista de la sangre indígena, es Jaime Vivar Martínez, mixteco de sangre pura. Como la población del municipio es fundamentalmente mixteca hay orgullo en las comunidades de Alcozauca de que uno de los suyos dirija, pero en realidad lo que hace el Consejo Municipal de Desarrollo, nombrecito sonoro, tiene muy pobre contenido.

R.C. ¿Y a qué se debe, a la falta de desarrollo local o a influencias externas?

Se debe a una débil integración; en primer lugar, a una visión insuficiente para convertirlo en entidad con vida democrática de alcance municipal, y está muy restringido debido a la influencia externa, planea algunas obras pero no aborda temas como son, por ejemplo, el presente y el futuro de la vida democrática de este municipio histórico.

 LA AUTONOMÍA INDÍGENA

R. C. ¿Qué piensa Othón Salazar del reclamo, que hoy conmueve la vida política nacional, de autonomía para las comunidades indígenas y del movimiento zapatista o del EZLN y de su convocatoria que arrancó el año nuevo 94?

O.S. En primer lugar, considero la insurgencia armada indígena en Chiapas como uno de los datos de más alta valía y peso histórico para la vida nacional. Tengo en cuenta el derecho que los indios tenemos no a que nos regresen lo que era nuestro sino a que nos consideren tan mexicanos como los demás. Porque si se ve el panorama indígena del país se advierte inmediatamente que los indios somos los últimos en la escala social de la vida pública de este país.

Pero luego, quisiera agregar, que el deber de todos nosotros es ayudar a profundizar el debate en torno a la autonomía indígena. Nosotros, por ejemplo, no querríamos una autonomía municipal en Alcozauca, con mucho trabajo los indígenas conquistaron el poder gubernamental a escala municipal, y no querríamos una autonomía casi de puertas cerradas; vemos el problema de la autonomía en el sentido de que se reconozcan los derechos, la cultura, las condiciones mínimas que los indios de México necesitan para reivindicarse socialmente. Pero estamos -qué te diré- en favor de la lucha de los indígenas chiapanecos, en el sentido de que se siga discutiendo esto.

 LA MONTAÑA, AVANCE SUPERFICIAL

T.C. Othón, hace casi 10 años tuvimos la oportunidad de vernos en un programa de Nexos para discutir sobre la pobreza, en aquella ocasión fuiste muy tajante y dijiste que la desigualdad y la pobreza son problemas de emancipación social, de lucha de clases. Pero en Alcozauca y en otros municipios de La Montaña se ha intentado llevar a cabo políticas, proyectos, programas por cuenta de los municipios y en asociación con los gobiernos estatal y federal. ¿Qué dirías hoy, viendo 20 años de lucha directa institucional contra la pobreza, en favor de la gente más pobre, qué es necesario hacer para enfrentar la situación que la rebelión chiapaneca puso de nuevo frente a la cara de todos?

O.S. Hoy diría otra vez lo que sostuve en aquella ocasión que evocas. Recuerdo que en mi plática con López Portillo me preguntó si se había mejorado la situación en La montaña, ya que se había mandado mucho dinero, yo le dije que los cambios eran muy superficiales, de valor transitorio, pero que no había un cambio importante que abriera una perspectiva de transformación social en La Montaña. Y es lo mismo que te contesto ahora, Rolando, en Alcozauca hay cambios, las calles son flamantes, el hospital médico de segundo nivel está por inaugurarse, los caminos más o menos han mejorado, pero la gente sigue golpeada por el hambre, por las enfermedades, por el abandono, su condición social sigue siendo la misma.

No digo que para que Alcozauca, o La Montaña, se transforme socialmente hace falta la nueva revolución de México, pero en términos generales, la suerte de los de La Montaña, de los de Chiapas, de los de la Sierra Tarahumara y de otros, depende mucho de los cambios que se produzcan en los estados de consciencia de los mejores hombres y mujeres de México. Porque lo que se hace cuando se manda dinero es salirle a la enfermedad con alguna receta, pero las causas que producen los sufrimientos, las desdichas de tanta gente, esas quedan ahí.

En La Montaña, pongamos por caso, el caciquismo, con todo y los avances democráticos que el PRD ha conseguido, sigue ahí; hay narco, hay siembra de la mala hierba, hay gente con millones, tal vez algún indígena tenga millones; sí, pero esa situación se ha vuelto un cáncer para la vida social de los pueblos de La Montaña. Es terrible imaginar que los pobres de La Montaña no tengan otra perspectiva para vencer la opresión social que el narcotráfico. Lo que hace falta es una visión revolucionaria, democrática, pero no una democracia limitada a conseguir votos a como dé lugar, visión electorera que está causando terribles daños al presente y al futuro del país; lo que se necesita, en mi opinión, es ver la democracia, antes que todo, como instrumento de lucha de los pueblos para decidir las políticas que tengan que ver con su suerte, con su vida, con su libertad.

 LA IZQUIERDA Y LOS CAMBIOS

R.C Puede no gustarnos, pero tenemos que asumir y partir de que el mundo ha cambiado mucho y de manera muy radical. Debemos suponer también que la izquierda ha cambiado o tiende a hacerlo, ¿cómo verías esa relación entre la izquierda, a la que tú has pertenecido toda tu vida, y el mundo tan dramáticamente modificado de estos años con los que va a terminar el siglo?

O.S Yo lo vería de esta manera: para el porvenir de la humanidad, de nuestro país, la necesidad número uno, en términos de igualdad social y de fraternidad, es el desarrollo de las fuerzas revolucionarias del mundo y de México. Esas fuerzas, según yo, necesitan elaborar toda una visión revolucionaria de la lucha en las condiciones actuales y junto con ello, promover y alentar toda forma de organización del pueblo para la lucha transformadora. Sin eso, me parece, la lucha social y política podría correr el riesgo de prolongar la vida de los factores que caracterizan al régimen de explotación que vive México.

En este sentido, las fuerzas de izquierda tienen que avanzar con un perfil propio, sin olvidar nunca que tienen contraídos compromisos revolucionarios con la humanidad, con la sociedad de nuestro país, por lo que tienen que estar atentas a los cambios que se van produciendo en el orden de todas las cosas, pero sin renunciar nunca a sus posiciones avanzadas ante las necesidades de una sociedad profundamente desigual y con fuertes riesgos de confrontación violenta.

R.C. ¿Dirías que las fuerzas de izquierda pueden seguir pensando que valores como la democracia, la tolerancia, el pluralismo son de oportunidad o dirías que, como se dice hoy,  tenemos que aceptarlos como valores universales?

O:S. Algunos son valores de valor -si se me permite hablar así- transitorio; el pluralismo creo que es el futuro, quién sabe por cuanto tiempo, de la humanidad, pero debe ser un pluralismo auténtico, no como el que vivimos en México, que mucho tiene de atole con el dedo a nuestro pueblo, aunque ello no sea rasero aplicable a todo. Luchamos por un pluralismo en donde cada quien muestre su perfil propio, su identidad ideológica y política; donde se tenga derecho a tratar de tú a tú a las fuerzas hegemónicas, y no sólo a formar parte del expediente formal.

La tolerancia me parece bien, aunque a la hora de la hora dicha tolerancia se vuelve muchas veces palabra vacía.

O.S. Toda una vida en la lucha social y política, pero también vinculado con la educación, ¿cuál será o debe ser, según Othón Salazar, el papel de la educación viendo hacia el siglo XXI?

LA CRISIS DE LA ESCUELA PÚBLICA

R.C. Sí, Rolando, la inquietud número uno para un hombre de izquierda, como yo, tratándose de la educación es la crisis de la escuela pública mexicana como síntoma de su rezago respecto de la marcha de la sociedad. Según yo, las fuerzas democráticas, sociales y políticas, deberían hacer un esfuerzo por que se llevara a cabo un congreso nacional y para analizar a fondo el estado actual del sistema educativo nacional, para encontrar las formas y contenidos conqué la escuela pública tome su lugar en la tarea número uno de este país que, en mi opinión, es la democratización a fondo de la vida nacional.

Y una cuestión final, Rolando, tratándose de la educación, aunque no sea la formal, creo que el poder educativo de las fuerzas de la izquierda mexicana de hoy, debería ejercerse al tope de su capacidad. Sería verdaderamente lamentable, dramático, que ante las acechanzas imperialistas de Estados Unidos no le dejáramos a la nueva generación un ejemplo que refuerce su patriotismo, sus capacidades, su hombría, su decisión de defender este país antes y por encima de todo. Yo digo que esa escuela, la de las lecciones revolucionarias para la nueva generación, debería ser asunto de suprema importancia para el pueblo y la nación.

Othón Salazar, muchas gracias por esta conversación.

Gracias a ti, Rolando, por la oportunidad que me han dado de exponer mis opiniones.

PUBLICADO EN LA JORNADA DE MORELOS. 14 y 21 de septiembre de 2008. 

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